Testimonios de los huéspedes

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Pocas personas pueden realizar su sueño y aún más pocas pueden compartir ese sueño con otros. Nos sentimos privilegiados de poder ser parte de su sueño, y esperamos poderlo hacer de nuevo.

Horst y Denis
Montreal, Quebec, Canada


Fue un placer para nosotros el disfrutar de la buena vibra de Los Raqueros. Quizás seamos afortunados de encontrar muchos amigos con quien hablar, pero este es un lugar muy especial para estar, y ustedes, Hans y Angie, son también muy especiales.

Andrea y Peter
Suiza.


Nos sentimos muy cómodos y muy a gusto desde que entramos a los terrenos de Raqueros. La experiencia sobrepasó nuestras expectativas. Estamos muy agradecidos por la hospitalidad de nuestros anfitriones, y por la calma, relajación y sentimientos que tuvimos al regresar a nuestro hogar.

Eric y Lissy Hudock


Nuestra estancia aqui fue estupenda, muy tranquila y relajante, todo lo que se aprecia aquí, como los amaneceres y atardeceres, el mar la naturaleza, es excelente.
Estuvimos muy a gusto y cómodos. Ustedes fueran muy agradables y excelentes anfitriones.
Seguramente regresamos nuevamente.

Muchas Gracias
Caraolina y Ernesto.

Testimonios de los huéspedes

Como una de los discípulos fundadores de “tufi’ism”, debo decir que las pasadas semanas fueron muy disfrutables, llenas de luz y vigorizantes. “A donde quiera que vaya, ahí estaré” y el espíritu amigable de “tufi” me seguirá.

La semana pasada, ayer, mañana –realmente no importa cuando se es huésped de Posada de los Raqueros –el descanso es garantizado –mientras el mundo se vuelve loco, Hans y Angie hacen que Raqueros sea cada vez mejor. Muchas, muchas gracias. Espero con impaciencia mi próxima semana bajo estas maravillosas estrellas.

Matt ‘ono’ Aho, Kirkland, Wa


La posada de los Raqueros es magnífica. El surfing formidable, la comida y las aves, únicas. El retorno a Marsella será difícil. Muchas gracias por su calor de hogar. Lo mejor
Eric y Laurence, Mareseille, France


Mis finos y estimados anfitriones Hans y Angie:

Fue un verdadero placer el haber estado con ustedes en su estupenda Posada, y sobre todo en una de las mejores cabañas, que es la casita de la Mariposa. Lo más considerable de la agradable estancia no lo fue el lugar sino su incomparable trato, y espero que compartan mi deseo de que nos consideren sus amigos, nos sentimos mejor que en nuestra casa, y el trato que recibimos de ustedes fue mejor que el que se le da a un viejo amigo. No hay mejor forma de poder agradecerles su amable e incomparable hospitalidad que ofrecerles nuestra casa, que como se los comentamos en la plática y que les dejamos nuestras direcciones. Estamos para servirles y los esperamos cuando vengan a esta bella y colonial Morelia.

Un saludo cordial de sus amigos, Rafael, Manuel, Fabián y Sergio Arturo.
Morelia, México


Hay un comercial en donde se puede ver el océano, la reflexión del sol, un chaise lounge y un pabellón techado. Hay intervalos entre los sonidos de las olas. Suena un celular y la mano de un hombre lo deposita en el recipiente de los hielos, en donde se enfrían unas cervezas Corona. El mar continúa susurrando.
Esto fue parte de mi sentimiento durante mi experiencia de visitar la posada. Algunas mañanas comenzaban observando la neblina sobre el mar, en donde no se puede distinguir entre el cielo y el océano. Recorrí Playa Manzanillo y otras playas en busca de conchas y nadé a la medianoche mientras las luciérnagas se pegaban a mi playera como un reflejo de las estrellas. Cené con Hans y sus amigos, platiqué con hombres y mujeres de todas partes del mundo, tomé cientos de fotografías de gente y de pelícanos, caminé hasta un pueblo cercano, escribí poemas, hice surfing en las olas, fui de compras a Zihuatanejo, disfruté un masaje de las mágicas manos de Carolina, tomé un poco de vino al atardecer mientras disfrutaba de una relajada conversación, siempre con el ritmo de las olas recordándonos que estamos vivos.

Diana Sebek


A quien sea que reciba este mail… Sólo quiero que sepan que nunca he escrito una nota a nadie, después de haber estado en algún hotel. Quedamos totalmente satisfechos y nos sentimos como en casa en la Posada de los Raqueros. Nunca sentimos que necesitáramos una llave. Libo, Chencho, Beatriz y Carolina fueron extraordinarios con nosotros y nos encantó la Casita de la Mariposa. Mi esposo John le dice a todo el mundo lo increíblemente lujosa que era. Y tiene razón. Tuffy, el perro de la casa, era lo máximo. Espero poderlos ver el año que entra.
Sharon Mudd