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La historia de nuestro inicio

La primera vez que mi esposa y yo decidimos visitar Troncones, todos nuestros amigos nos preguntaron “¿qué van a hacer ustedes ahí por 2 semanas? Se van a morir de aburrimiento”. Para empezar no alquilamos un coche, no traíamos computadoras u otros dispositivos del mundo digital. No teníamos idea de las opciones de alimentos que nos esperaban (mi esposa es una pescatarian). Nuestro plan era traer algunos libros, algunas aletas para nadar y una tabla de surf para tratarnos bien y aburrirnos un rato.

Sólo que nunca nos aburrimos.

El primer día que llegamos, Hans y Angie nos llevaron a un gran restaurante en la playa, donde comimos langosta recién pescada hasta cansarnos. Al día siguiente me desperté con  un limpio mar de fondo y un cielo soleado, así que me las arreglé para pasar unas buenas 4 horas o más en compañía de las olas, y con escasa gente alrededor. Ese día en el agua conocí a un chico de la localidad que nos invitó a su casa para el almuerzo … un almuerzo que nos llevaría a hacer planes para una incursión por la costa al día siguiente … lo que a su vez nos llevó a un viaje a Zihua al otro día, luego un viaje a una aldea cercana , luego un viaje al rancho, a la Saladita, a Ixtapa, a la desembocadura de un río cercano, a la “ciudad” (Troncones) para finalmente tomar una copa en el Café Sol … luego al Bistro de Roberto por un poco de carne a la plancha … y así sucesivamente.

Yo nunca terminé mi libro. Tuvimos que volver al año siguiente a intentar nuevamente concluir el plan de leer unos cuantos libros.

Hay muchísimo que hacer en Raqueros. Lo más obvio es por su puesto: